En los últimos años, el sector bancario ha realizado una fuerte apuesta por su transformación digital y la adopción de la inteligencia artificial generativa se ha convertido en estratégica para mejorar la eficiencia en las operaciones. Y es que ya ocho de cada diez entidades bancarias utilizan IA para optimizar sus procesos internos, según se desprende del informe Ascendant de Minsait (Indra Gropu) “IA: radiografía de una revolución en marcha”.
El estudio manifiesta que más de la mitad de la banca está actualmente centrando sus esfuerzos en casos de uso concretos, enfocados a mejorar el procesamiento de las transacciones, la gestión de solicitudes o la lectura automática de documentos. Otra de las áreas donde está aplicando los beneficios de la IA es en gestión de riesgos y cumplimiento, con una de cada tres organizaciones del sector que está empleando estas herramientas para la detección de alertas, procesos de admisión, concesión y seguimiento de créditos o prevención de fraude y blanqueo de capitales. También, para la gestión de la ciberseguridad (38%), en identificación de amenazas y análisis de patrones.
El sector busca no solo ganar en eficiencia interna, sino también adaptarse a las nuevas tendencias y hábitos de consumo para enriquecer la experiencia del cliente. De hecho, un 48% de las entidades financieras señala que aumentar el conocimiento y la relación con el cliente está entre sus principales motivaciones para la adopción de la IA. Y es que la capacidad de esta tecnología para conocer los hábitos de los usuarios y prever sus necesidades permite a los bancos ofrecer soluciones proactivas y personalizadas, lo que resulta clave para la retención y fidelización del cliente. Estos avances permiten a las entidades prestar servicios que hasta ahora solo estaban disponibles en el marco de la gestión de patrimonio, la banca privada o la corporativa.
Pero a pesar de que la irrupción de la inteligencia artificial ha permitido notables avances en el sector, todavía existen barreras que derribar como un marco normativo estable, la ausencia de infraestructura tecnológica, la escasez de profesionales adecuados, la necesidad de garantizar la privacidad de los datos y la gestión de los riesgos asociados a la dependencia de algoritmos y sistemas automatizados.
Según las estimaciones de Minsait, en los próximos años, el sector continuará integrando la IA en su cadena de valor con el objetivo de aumentar su productividad y eficiencia, y como complemento al juicio humano, pero bajo una supervisión cuidadosa sobre sus operaciones y resultados. Por su parte, el IBM Institute for Business Value 2025 Outlook for Banking and Financial Markets, apunta a que la adopción de inteligencia artificial generativa experimentará un crecimiento exponencial. Y en este contexto, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) señala que la adopción de la IA no solamente está redefiniendo el panorama competitivo del sector, sino que también está exigiendo una estrategia equilibrada entre innovación tecnológica y responsabilidad ética.