Cometer errores tipográficos cuando escribimos la dirección de un sitio web en el navegador es más que habitual, y los cibercriminales no solo lo saben, sino que lo utilizan para perpetrar ataques de typosquatting. ¿En qué consisten?
Se trata de una táctica de ingeniería social en la que se registra un dominio similar al de un sitio web legítimo para atraer a los internautas a sitios fraudulentos de imitación, aprovechando los errores tipográficos más comunes que se suelen cometer al teclear sus URL. Los secuestradores de URL suelen utilizar estos sites para distribuirapps o software malicioso, robar información confidencial o llevar a cabo suplantaciones de identidad.
El ataque recibe el nombre de las palabras inglesas “typo” (errata) y “squatting” (ocupación).

Tropiezos más comunes
Los errores más comunes en los que incurren los internautas al escribir una dirección web son los ortográficos, ya sea por prisa o desconocimiento, y los relacionados con la extensión del domino, al escribir, por ejemplo, .com en lugar de .es. En base a esto, los ciberdelincuentes se sirven de caracteres extra, guiones, omisiones, transposiciones, dominios de nivel superior (TDL) erróneos y ocupación de subdominios para perpetrar sus ataques.
¿Cuál es el objetivo?
Hay múltiples razones que llevan a los ciberdelincuentes a comprar estos dominios engañosos. Desde ataques de phishing a inyección de malware o prácticas de fraude publicitario.
- Copia del sitio web para obtener información confidencial, como credenciales bancarias, muy típicas en los ataques de phishing. Este tipo de imitaciones suelen estar muy trabajadas, tanto que pueden utilizar los colores corporativos e incluso el logotipo original de la compañía a la que están suplantando la identidad para perfeccionar el engaño.
- Ventas engañosas. Ofrecen artículos por los que el usuario paga, pero que nunca reciben, pensando en que lo han comprado en un site auténtico.
- Páginas relacionadas en los resultados de búsqueda. El objetivo es desviar el tráfico del sitio legítimo al sitio de un competidor para proporcionarle tráfico adicional y restarle negocio al verdadero.
- Monetización del tráfico a través de anuncios emergentes con los que se obtienen ganancias por visitante.
- Encuestas y sorteos en los que no se busca conocer la opinión sobre un producto o servicio, sino recopilar información para robar la identidad de las víctimas.
- Vínculos de afiliados. El sitio falso redirige el tráfico al sitio verdadero, pero lo hace a través de un vínculo de afiliado, que reporta al propietario del sitio falso una comisión por venta.
- Distribución de malware o adware a través de la web maliciosa.
Diferencias con el cyberquatting o ciberocupación
Aunque pueden parecer similares, el typosquattting y el ciberquatting son ataques con objetivos y formas de presentarse completamente diferentes. A diferencia del primero, el ciberquatting utiliza la compra de un dominio similar al de una marca o un sitio web auténtico, no para alojar una site, sino para venderlo al titular original al mayor precio posible.
Qué medias se pueden tomar como organización como prevención
El typosquatting puede generar graves consecuencias tanto a empresas como a particulares: pérdidas financieras o de oportunidades de negocio, daños de reputación, complicaciones legales, difusión de información errónea… Como prevención:
- Registra los errores ortográficos comunes de tu dominio.
- Emplea un certificado SSL para autenticar la identidad de tu sitio web y proteger las conexiones a Internet de forma segura.
- Usa servicios de supervisión de dominios para estar al día del registro de dominios parecidos al de tu empresa.
- Utiliza el servicio de monitoreo de ICANN, disponible para marcas registradas tanto en su país de origen como en el extranjero.
- Aplica la autenticación de mensajes basa en el dominio DMARC.v